Según muchos estudios anatómicos, los seres humanos tenemos 2 filas de dientes. Estos incluyen cuatro dientes incisivos, en el centro de la fila en la parte delantera de la boca. Así como dos dientes caninos (uno a cada lado de los incisivos), y dos premolares, al igual que tres molares o muelas en la parte posterior, con cinco a cada lado. Hoy nos centraremos en cuántas muelas tenemos, así como algunos detalles relevantes, que te puede interesar conocer.

¿Cuántas muelas tenemos? ¿Qué son las muelas?

Existen tres tipos de molares o de muelas. Los primeros molares, los segundos molares y los terceros molares, o muelas del juicio. Por lo general, la mayoría de los adultos suelen tener ocho molares, con un primer y un segundo molar a cada lado de la boca.

Por su parte, los terceros molares, o muelas del juicio, se sitúan justo en la parte posterior de la boca. Cabe destacar que, algunas personas no desarrollan las muelas del juicio.

En cuanto a la función de los molares se refiere, estos se encargan de triturar la comida en trozos más pequeños para ayudar a las personas a tragar con facilidad. Sin embargo, las muelas del juicio no suelen tener esa función. De modo que, si los adultos tienen las muelas del juicio, tendrán 12 molares.

¿Necesitamos todas estas muelas?

Resulta complejo decir cuánto necesitamos estas muelas en general. En muchos casos, las personas tienden a reemplazar sus dientes delanteros de inmediato por razones estéticas (especialmente cuando se envejece y se busca seguir teniendo unos dientes blancos que luzcan perfectos).

Aunque no hay absolutamente nada malo en estos reemplazos siempre que sean necesarios, muchas personas tienden a no reemplazar una pérdida cuando se trata de sus molares. Esto es probablemente porque estas muelas no se observan a simple vista, a menos que estés en el dentista, o específicamente pidiendo a alguien que mire dentro de tu boca.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que una vez que falta un diente, puede aparecer toda una serie de problemas para la mandíbula y los dientes que la rodean. De allí que todos los dientes sean fundamentales para el desarrollo del hueso en la mandíbula. Ya que, si te faltan dientes, tu mandíbula estará menos estimulada y tu cuerpo empezará a descomponer el hueso en esa zona.

Como consecuencia, esto te dejará un aspecto envejecido y hundido (típico en las personas que utilizan prótesis dentales mal ajustadas o desgastadas). Además, cualquier diente cercano a esa zona vacía tiene un mayor riesgo de infección y caries, debido a que la comida y las bacterias tienden a acumularse allí.

¿Por qué tenemos muelas del juicio?

Los terceros molares, o muelas del juicio, son vestigios de nuestro pasado evolutivo, cuando la boca humana era más grande y se adaptaba mejor a los dientes adicionales. En la antigüedad estos dientes adicionales eran útiles para masticar alimentos especialmente difíciles, como raíces, frutos secos, hojas y carnes duras.

Este tipo de dieta era dura para los dientes. Especialmente sin las útiles herramientas de mantenimiento de las que disfrutamos hoy en día, como los cepillos de dientes, la pasta dentífrica y el hilo dental. Por lo que, los dientes de nuestros antepasados estaban sujetos a un importante desgaste y pérdida debido a la caries.

Incluso con la actual popularidad de las «dietas paleo», los humanos modernos no consumen alimentos que requieran estos dientes adicionales. Nuestros alimentos son, por lo general, mucho más blandos, y con la cocina y los utensilios, el día de la muela del juicio útil ha pasado.

Sin embargo, la evolución aún no nos ha alcanzado, por lo que seguimos teniendo esas muelas adicionales a finales de nuestra juventud.

¿Cuál es el problema de las muelas del juicio?

Aunque la evolución todavía no se ha deshecho de nuestras muelas del juicio, sí ha hecho algunos ajustes en el tamaño de nuestros huesos maxilares a lo largo de nuestra historia. Hoy podemos ver que las mandíbulas humanas modernas, son más pequeñas que las de nuestros antepasados. Como consecuencia, esto plantea una serie de problemas cuando esas muelas del juicio vestigiales intentan ‘colarse’.

Es así que, cuando se forman las muelas del juicio, pueden quedar bloqueadas por nuestros otros dientes, quedando «impactadas». De hecho, si una muela del juicio erupciona parcialmente, puede crear un refugio difícil de alcanzar para las bacterias, que pueden conducir a infecciones graves de las encías y el tejido circundante.

También es posible que las muelas del juicio no salgan nunca. Esto igualmente podría conllevar algunos problemas, como el posible desarrollo de quistes o tumores que pueden dañar considerablemente el hueso de la mandíbula y los dientes, en caso de no tratarse.

Todos estos problemas son la razón por la que muchas personas necesitan que se les extraigan las muelas del juicio. Por lo general se recomienda que esta cirugía se realice durante la juventud, pues allí las complicaciones suelen ser mínimas y menos probables.