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Ozempic y la salud bucodental

Ozempic es el nombre comercial de un medicamento cuyo principio activo es semaglutida, ha sido diseñado para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo II, aunque últimamente, ha ganado popularidad como medicación para perder peso en casos de obesidad.

Ozempic fue aprobado en 2017 en Estados Unidos y un año más tarde en Europa con la indicación de tratamiento para la diabetes tipo 2. En 2021, el mismo principio activo, la semaglutida, fue autorizada a dosis más altas para el tratamiento de la obesidad bajo el nombre comercial de Wegovy.

La demanda de ambos medicamentos se disparó a lo largo del año siguiente, impulsada por la aparición de videos virales de influencers en redes sociales que pregonaban su “mágico efecto” sobre la pérdida de peso.

Entonces, ¿Cómo definiríamos la obesidad?

La obesidad se define como una enfermedad que afecta a la salud y se caracterizar por una acumulación excesiva o una distribución anormal de la grasa corporal. Para conocer si una persona tiene sobrepeso u obesidad, necesitamos correlacionar su peso con su estatura. De aquí surge el concepto de índice de masa corporal o IMC (medido en Kg/m2). Este criterio de medida tiene ciertas limitaciones porque no informa de la distribución de la grasa corporal, ni diferencia entre masa magra y masa grasa.

Clasificación de la obesidad según la OMS:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza el IMC como criterio para estratificar el grado de obesidad. El IMC se calcula dividiendo tu peso (en kilogramos) por tu talla al cuadrado (en metros). Existen varias páginas web con una calculadora de IMC.

  • Bajo peso IMC < 18,5
  • Normo peso IMC:  18,5 – 24,9
  • Sobrepeso o pre-obesidad – IMC: 25,0 – 29,9
  • Obesidad grado I o moderada – IMC:  30,0 – 34,9
  • Obesidad grado II o severa – IMC:  35,0 – 39,9
  • Obesidad grado III o mórbida – IMC ≥ 40

¿Es el IMC criterio suficiente para recomendar Semaglutida?

El IMC o índice de masa corporal es una herramienta muy útil por su sencillez, pero no debería ser el único criterio para decidir si tratar farmacológicamente a una persona con obesidad.

El IMC es fácil de calcular, pero no distingue entre grasa y masa muscular, ni tampoco indica la distribución de la grasa corporal. Las personas que practican ejercicios de fuerza y tienen un gran desarrollo muscular pueden tener un IMC alto.

El IMC tampoco discrimina bien en personas de talla baja, que retienen líquidos, ancianos o mujeres gestantes. Por este motivo, es importante tener en cuenta el nivel de actividad del individuo y la composición corporal (porcentaje de grasa y de masa muscular).

Por ejemplo, Un culturista podría cumplir criterios de IMC para recibir semaglutida, lo que sería claramente un diagnóstico erróneo. Por otra parte, la distribución de la grasa corporal también es importante, dado que predice un riesgo cardiovascular: se considera mucho más dañina la grasa visceral que la subcutánea.

Llegados aquí, ¿Por qué se adelgaza con Ozempic?

Ozempic es un agonista del receptor GLP-1, cuyas siglas corresponden a Glucagon-Like Peptide-1, una hormona intestinal que regula los niveles de azúcar en sangre y el apetito. La semaglutida (principio activo de Ozempic) activa los receptores del GLP-1, imitando los efectos naturales de esta hormona en distintos órganos del cuerpo.

Diferencias entre Wegovy y Ozempic

Wegovy y Ozempic son dos nombres comerciales para el mismo principio activo: semaglutida. Ambos medicamentos tienen las mismas propiedades y son comercializados por el laboratorio farmacéutico danés Novo Nordisk, especializado en el tratamiento de la diabetes, obesidad y trastornos endocrinos.

¿Por qué hay dos medicamentos con el mismo principio activo y comercializados por el mismo laboratorio, pero con nombre comercial distinto?

La principal diferencia entre Ozempic y Wegovy es que cada uno tiene una indicación clínica distinta:

Ozempic tiene como indicación el tratamiento de la diabetes 2.

Wegovy está indicado como complemento a una dieta baja en calorías y a un aumento de la actividad física para el control de peso, incluida la pérdida y el mantenimiento del peso, en adultos con obesidad (IMC ≥ 30 kg/m2) o con sobrepeso (IMC ≥ 27 kg/m2 y < 30 kg/m2) y al menos una comorbilidad relacionada con el peso (prediabetes o diabetes, hipertensión, dislipemia, apnea del sueño o enfermedad cardiovascular).

Además de diferenciarse en la indicación clínica, se distinguen por las dosis comercializadas. Wegovy está formulado en presentaciones con más dosis que Ozempic para personas con diagnóstico de obesidad mórbida.

Ambos medicamentos (Ozempic vs. Wegovy) requieren prescripción médica y se administran una vez a la semana por vía subcutánea (se pincha en la piel del abdomen como la heparina o la insulina).

¿Quién debería iniciar tratamiento con Ozempic y Wegovy?

La semaglutida, el principio activo de Ozempic y Wegovy, se ha consolidado en las guías de práctica clínica como un tratamiento de segunda línea para la diabetes tipo 2 y la obesidad, respectivamente.

Como tratamientos de primera línea se recomienda el cambio de hábitos de vida (dieta, ejercicio y descanso) en ambas enfermedades, y también la metformina en la diabetes tipo 2.

Nos surge la siguiente pregunta: ¿es semaglutida una buena opción para todas las personas con obesidad o sobrepeso que no presentan un riesgo clínico elevado?

Según datos del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad, 2020, un 56 % de los adultos en España, podrían ser candidatos para este tratamiento, dado que un 19% sufre obesidad o un 37% sobrepeso.

¿Esto significa que más de la mitad de la población adulta española podría beneficiarse del tratamiento con semaglutida? En absoluto.

La prescripción de Ozempic o semaglutida debería considerarse solo después de haber abordado de forma adecuada y sostenida hábitos de vida correctos y saludables, alimentación, actividad física, descanso y salud mental. Por tanto, ni el tratamiento quirúrgico o con medicamentos como Wegovy debe sustituir este enfoque integral, si no, en todo caso, complementarlo cuando sea necesario.

Por todo ello, varias organizaciones como la EASO (European Association for the Study of Obesity) o la AACE (American Association of Clinical Endocrinology) proponen valorar no solo el IMC, sino también:

La presencia de comorbilidades metabólicas

El tratamiento debe priorizarse cuando hay comorbilidades que agravan el pronóstico, como: hipertensión arterial, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina, dislipemia (colesterol o triglicéridos altos), síndrome de apnea obstructiva del sueño o hígado graso (esteatosis hepática).

El grado de impacto funcional y emocional

La obesidad no solo se mide en kilos, sino también en cómo afecta la vida cotidiana de la persona.

Evolución del peso corporal a lo largo de la vida

No es lo mismo una persona que ha mantenido un peso estable durante años que otra que ha sufrido cambios importantes de peso, con ciclos repetidos de pérdida y recuperación (lo que se conoce como weight cycling).

Historia previa de dietas

Antes de plantear un tratamiento farmacológico, es necesario evaluar la adherencia y los resultados
obtenidos con las intervenciones anteriores.

Entorno psicosocial

El tratamiento de la obesidad no puede desligarse del entorno social, económico y emocional del paciente. Estos factores psicológicos y ambientales influyen decisivamente en la adherencia al tratamiento y en la motivación del paciente al cambio de hábitos.

En definitiva, la evaluación de un paciente con un IMC elevado es muy compleja y la elección del tratamiento óptimo debe realizarse tras una cuidadosa historia clínica, que incluya aspectos médicos, psicológicos, psiquiátricos y nutricionales.

Efectos secundarios de esta medicación

Los efectos secundarios más frecuentes de Ozempic son: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal y pérdida de apetito. También puede aparecer: eructos, hinchazón abdominal, digestiones pesadas, cansancio, mareo o reflujo. Estos efectos adversos suelen ser transitorios y mejorar con el paso de los días, aunque pueden volver a aparecer al subir la dosis.

Los efectos secundarios más graves observados han sido: hipoglucemias, pancreatitis aguda, cálculos biliares y colecistitis. La diarrea, náuseas y vómitos pueden provocar deshidratación que puede conducir a problemas renales.

1. Ozempic face

Se ha hablado mucho en los medios de comunicación de la cara de Ozempic (Ozempic face). La pérdida de peso provocada por el tratamiento con semaglutida puede producir cambios en la composición corporal, incluida la elasticidad de la piel y el tono muscular. Estos cambios corporales pueden afectar también al aspecto facial, que pierde grasa facial de relleno y adquiere un aspecto envejecido con la piel caída y flácida. Estos cambios en la apariencia facial pueden afectar a la autoestima y autoconcepto del paciente.

2. Boca seca

La semaglutida afecta las glándulas salivales de la boca al reducir la producción de saliva, que a su vez produce la sensación de boca seca (xerostomía). Significa que la cantidad de saliva no alcanza para mantener húmeda la boca.

Las drogas agonistas al receptor GLP-1 (como la semaglutida), también pueden reducir la ingesta de agua, dado que influye sobre más áreas del cerebro responsables de la sensación de sed. Entonces, al reducir la ingesta de agua, también se reduce la producción de saliva, volviéndose mas densa dando sensación de lengua y boca pegajosa y seca.

3. Mal aliento

Otro de los efectos no deseados para los que usan semaglutida es el mal aliento (halitosis). Al haber menos saliva en la boca, las bacterias que contribuyen al mal aliento se reproducen más fácilmente, facilitando la formación de caries.

La boca con menos saliva también es ambiente propicio para la bacteria Porphyromonas gingivalis que aporta a la producción de compuestos volátiles de sulfuro, causante del feo olor característico de la halitosis.

Es la misma razón por la que tenemos mal aliento al despertar, porque naturalmente producimos menos saliva por las noches. Las bacterias entonces prosperan y producen olor.

4. Daño dental

Uno de los efectos colaterales más importantes del Ozempic son los vómitos. La semaglutida hace que el estómago se vacíe lentamente, demorando la digestión, lo que puede causar hinchazón, náuseas y vómitos.

Los vómitos reiterados pueden dañar los dientes porque el ácido del estómago, compuesto principalmente de ácido clorhídrico abrasiona el esmalte dental. Si los vómitos se repiten a lo largo de meses y años, habrá daños mayores. La superficie interior del diente, más cercana a la lengua, será donde se produzca el daño mayor, que puede no ser evidente para el paciente.

Además vomitar nos deshidrata. Si combinamos esto con la menor producción de saliva, los dientes están expuestos a un riesgo mayor, porque la saliva ayuda a neutralizar el ácido que causa daños al esmalte dental.

La saliva contribuye además a proteger los dientes mediante una capa que los recubre, y que es más gruesa en el lado interno de los dientes del maxilar inferior. Quienes producen menos saliva tendrán menos mucinas, un tipo de moco que ayuda a que la saliva quede adherida a los dientes.

Cómo reducir el riesgo de las consecuencias sobre la salud oral

Si estás en tratamiento con semaglutida puedes hacer varias cosas para mantener la salud de tu boca.

Beber agua con regularidad a lo largo del día ayudará a que las superficies de la boca se mantengan húmedas, y mantendrás tu microbioma oral natural, que puede reducir el riesgo de reproducción de bacterias que causan mal aliento y daño dental.

Beber mucha agua también permite que el cuerpo produzca la saliva que necesita para prevenir la sequedad en la boca, y la cantidad recomendada por día es de entre seis y ocho vasos.

Hay algo de evidencia de que los probióticos pueden ayudar a aliviar el mal aliento, al menos en el corto plazo. El uso de suplementos probióticos o el consumo de alimentos ricos en probióticos (como el yogurt y el kéfir), podrían ser buena idea.

Practicar la higiene oral básica con el cepillado de dientes, reduciendo la ingesta de alimentos ácidos y las bebidas azucaradas, y usar enjuagues bucales son cosas que también ayudan a proteger tus dientes.

No se sabe con precisión cuánto duran estos efectos colaterales, pero es probable que desaparezcan cuando se deja la medicación. Sin embargo, el daño dental es permanente. Los efectos colaterales gastrointestinales pueden durar unas semanas, pero suelen resolverse por sí mismos, a menos que se haya aumentado la dosis.

¿Qué ocurre después de Ozempic?

Hemos visto con Ozempic ayuda a perder un aproximadamente un 15 % del peso corporal, pero ¿qué ocurre cuando se finaliza el tratamiento? Es habitual recuperar una parte del peso perdido una vez finalizado el tratamiento con Ozempic o semaglutida, el temido “efecto rebote”.

Cómo prepararse para la retirada de Ozempic

Para reducir el riesgo de recuperar el peso perdido, es fundamental que el tratamiento con semaglutida no haya sido la única estrategia terapéutica utilizada, sino que se haya acompañado de:

  • La adopción de hábitos nutricionales saludables y duraderos.
  • La incorporación de ejercicio físico regular.
  • La mejora de la relación con la comida, evitando la ingesta con finalidad ansiolítica o impulsiva.
  • La obtención de una estabilidad emocional, en la que se hayan desarrollado estrategias adaptativas de autorregulación emocional (en lugar de a través de la comida) y de aceptación de la imagen corporal.
  • El mantenimiento de la motivación y de los hábitos de vida saludables
    después de la medicación.

En resumen, combinar semaglutida con cambios en el estilo de vida, como la incorporación de ejercicio físico regular y la instauración de hábitos nutricionales saludables, potencia los resultados obtenidos durante el tratamiento y ayuda a prolongarlos una vez finalizados; es la clave del éxito.

Recomendaciones antes de empezar con Ozempic o Wegovy

Antes de empezar con un tratamiento con semaglutida para perder peso (Wegovy), es fundamental que el médico realice una evaluación clínica completa y muy detallada.

La prescripción de semaglutida y otros agonistas del GLP-1 debe basarse en criterios médicos que claramente beneficien la salud del paciente. La prescripción de estos medicamentos no deberían perseguir una solución rápida y fácil ante la insatisfacción por la figura o la presión social por adelgazar.

Cambiar nuestros hábitos de vida no es tarea fácil. En muchos casos, estos están muy arraigados, vienen heredados de nuestros padres o los ha moldeado nuestro ajetreado ritmo de vida que deja poco tiempo para el autocuidado.

Sin embargo, como suele decirse, “todo esfuerzo tiene una recompensa”. Adoptar hábitos de vida más saludables puede tener un impacto significativo y duradero en la salud física, mental, emocional y social de una persona, contribuyendo a vivir más años con mejor calidad de vida. No se trata únicamente de perder peso, sino de abordar de forma integral los siguientes aspectos:

  • La relación con la comida
  • El autoconcepto corporal
  • La regulación emocional
  • El contexto personal y social del paciente

Por eso, el cuidado de la salud solo puede entenderse desde un enfoque multidimensional, que integre el bienestar físico, emocional, mental y social. Iniciar un tratamiento farmacológico sin haber recorrido antes este camino puede limitar sus beneficios, o incluso generar frustración o efectos adversos innecesarios.

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