El uso habitual de un irrigador dental supone un complemento perfecto para mantener una higiene oral óptima. Desde CLM Odontólogos te explicamos cómo usar esta herramienta de manera cotidiana para que tu sonrisa luzca más sana que nunca.

Es muy posible que el irrigador dental te resulte ajeno, ya que es empleado sobre todo por dentistas –especialmente en el momento de realizar una limpieza bucal- y es menos común, aunque igualmente aconsejable, en la higiene diaria. Este instrumento permite aplicar un chorro pulsátil de agua a presión entre la encía y el cuello del diente, lo que contribuye a retirar la placa bacteriana y conseguir una limpieza profunda. En combinación con el cepillado y el hilo dental, sus resultados son excelentes ya que el irrigador bucal tiene la capacidad de alcanzar zonas de nuestros dientes de otro modo inaccesibles.

Además de proporcionarnos una sensación de frescor muy agradable, emplear habitualmente el irrigador bucal es una garantía para nuestra salud dental, ya que mantiene a raya la posible aparición de patologías tales como gingivitis, caries, halitosis o, incluso, la descalificación del esmalte. Su uso es totalmente seguro tanto sobre la superficie de nuestros dientes naturales como sobre la de prótesis dentales. Lo ideal es emplearlo una vez al día durante dos minutos tras el cepillado y la seda dental.

Para conocer a la perfección todos los detalles sobre el uso del irrigador bucal te recomendamos consultes a tu dentista de confianza en A Coruña, pues tu odontólogo es quien mejor puede valorar tu caso y tus necesidades específicas. Apuesta por una limpieza oral más profunda y reserva ahora tu cita en CML Odontólogos, un experto analizará pormenorizadamente el estado de salud de tu boca y podrás conocer cuál es la mejor manera de conseguir una limpieza oral profunda para que presumas de sonrisa.